ayer... sin esperar el milagro
Están construyendo ¿o destruyendo? No lo sé.
¿Ellos lo saben? No creo que les importe. Ellos trabajan. Ellos cobran.
Hojas blancas. Eso necesito. Pulcritud. Y que mis manos vuelvan a ser cálidas y blandas, no ásperas, y acaricien (tu piel).
Y escucho el silencio porque escuché a anónimos todo el puto día. Y mi cabeza gira y dejó de ser chiste la calesita.
No estoy acá. Ya me fui. Tampoco estoy allá, donde no conozco ni reconozco. Ni con vos. Ni conmigo. Ni con aquél.
Quiero comer. Devorar(te) y no tengo fuerzas.
mi letra se estiiiiiira por el cansancio y ahí estás. Tu rostro en cualquier parte y en ninguna.
Menos en este
perímetro pequeño
de
desolación
desencanto
deshonra
desamparo
des...
Ahí están. He perdido la perdición de saber perder lo que se pierde. ¿Ya lo perdí? en la perdición estoy sumida.
sin hacer nada me canso de hacer nada sin.
Ahora son sombras en mi casa que transitan
Para cuando te lo cuente habrá dejado de ser aberrante, y no tiritarás. Ese soplo que te atraviesa no conmoverá tu espalda y no vivirás paranoico.
El miedo te lo generan los demás, porque vos los dejás entrar en la parte de la cabeza que martilla las sienes y no te deja crecer y te hace creer mal, ver peor, criar temores.
Me despojé tanto de lo anterior, que ni las llaves me quedaron para abrir

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